CONOCER A LA PERSONA (O HABLAR EN TERCERA PERSONA)

Hablar de sí mismo en tercera persona es un acto conciente (o semi-conciente en tanto está a la moda o es un lugar común de los exitosos oradores) de despersonalización, que se lleva a cabo en una estructura de lenguaje, frente a otros, en una conversación con raíces de arenga. Cuando uno se sabe y se reconoce a sí mismo como persona humana, no se remite como tercero, sino que habla siempre desde la intimidad, hacia el otro, desde este alguien profundo hacia el mundo. Esta misma intimidad es la que protege a la persona y debe ser protegida por esta; de esta intimidad parece imposible separase y encima, parece ridículo despojarse en el lenguaje para referirse a sí mismo como un otro. Como olvidar a Martín Vargas hablando con un periodista y diciéndole: (..) Cuando Martín Vargas esto?, Martín acá, Martín lo otro. Trampas egoístas y ridículas, que nos pone la soberbia en nuestras acciones. En alocuciones como esta, se hace aparecer el valor de la persona medido por el criterio del poder o el reconocimiento de su pequeño mundo, y de cómo este se extiende más allá de sus fronteras y se profundiza dentro de ellas.

Dentro de las acciones del hombre, la acción de despersonalización de sus manifestaciones racionales antes indicada, parece ser la menos grave e inofensiva. La  más grave, a mi juicio, es sin duda la renuncia a ejercer correctamente la libertad o el dejar de determinarse voluntariamente a sí mismo. Las notas o características fundamentales de la persona humana, nos dan luces acerca del alguien que es la persona humana, de la esencia que le diferencia del animal donde encontramos esta propiedad de la libertad en el centro de la persona.

La libertad es la capacidad que tiene el hombre de elegir entre opciones bondadosas distintas y sin estar determinado por ninguna. Es la determinación voluntaria que el hombre hace de sí mismo: se elige, elige sus manifestaciones, elige como se manifiesta este alguien hacia el mundo, este alguien que prefiere una acción en lugar de otra, le da valor a la responsabilidad mientras desestima la deslealtad y el incumplimiento. Al elegir habitualmente y/o esporádicamente las acciones morales, se va configurando la personalidad propia y se van prefiriendo maneras de actuar y de enfrentar la vida, se van arraigando manifestaciones en este alguien, lo que le permite a otros indicarle o hacer referencias más o menos precisas de las preferencias de este, y de cómo estima unas, como más valiosas que otras.

Ahora bien, y siguiendo con nuestra reflexión, diremos que la libertad es ante todo una potencialidad espiritual y la elección una actividad del espíritu. Teniendo esto en cuenta, comenzamos a reencontrarnos con la importancia crucial que tiene la libertad para la persona humana y para configurar las manifestaciones que quiere entregar de su intimad al mundo. La libertad es lo que define al hombre, pues está en él la capacidad de elegir y preferir y estimar estos o aquellos bienes por encima de las pasiones, por encima de los instintos, más allá de la pura naturaleza. Ser libre, es darse una orientación conciente, fijarse una finalidad voluntaria, es reconocer que existe una intimidad y que puedo manifestarla a los otros.

A pesar que la persona, en sentido estrictamente filosófico, es un quien que está detrás de sus manifestaciones como el conocimiento, sentimientos o elecciones,  podemos indicar ontológicamente que ser persona supone una unión de cuerpo y espíritu; ser persona exige la espiritualidad para ser. La libertad en tanto propiedad de la voluntad, potencia del alma racional, es facultad del espíritu. Ser propiamente persona, exige un desarrollo del espíritu, que es posible de realizar a través del correcto uso de la libertad. Lo contrario supone una perdida de la posibilidad de ser más persona, de personalizarse, de manifestar la verdad de mi intimidad a mis otros, de manifestarme como ser único e irrepetible.

La reflexión que hacemos, es una reflexión acerca de las manifestaciones de la persona humana en el mundo y hacia sus otros. Llegar al núcleo de este quien, es un misterio que se devela con la experiencia de la muerte, por lo que no se puede develar únicamente en una abstracción racional, sino que requiere de un encuentro con la verdad de la persona, con la manifestación de su intimidad. Conocer a la persona es conocer una intimidad personalmente en un encuentro exigido por el amor. Solo quien ama profundamente y con honestidad, puede llegar a experimentar el conocimiento propio de una persona, ese núcleo que está detrás de las manifestaciones. Ahora bien, y siguiendo lo anterior, la manera más propia de conocer la intimidad de una persona, es intelectualmente primero, para alcanzar sus manifestaciones visibles y luego acompañarle, coexistir con ella en el amor. De esta manera no se ejerce violencia en el conocimiento, pues el conocimiento suele ser violento en su proceso: penetra la apariencia para llegar a la esencia, resuelve el problema. La existencia de la persona no es un problema a resolver, sino que se requiere de un develar el misterio. Es basicamente una acción de amistad mayor, pues al misterio se le respeta, se le circunda, no se le prenetra violentamente para resolverlo racionalmente. En este caso se le espera, hasta que se manifieste, se devele y se done este núcleo en el amor. Acoger y esperar a ese quien que se entrega como un don en el amor honesto, es la posibilidad más real, que se tiene como posibilidad de conocerla en esta radical recepción de ella.

Por ejemplo, a través de estas líneas el amable lector tendrá una posibilidad de conocer parte de mis ideas. Más afortunado puede llegar a ser el alumno, que conoce a su maestro en las aulas enseñando sus virtudes y entregando la información propia de las asignaturas, sin embargo, para conocer y llevarle en la memoria, hace falta ese encuentro, ese dialogo personal, y no solo la referencia general que este hace al grupo del curso.

La intimidad de la persona podríamos decir que se ?mide? en el encuentro que su intelecto ha tenido con la verdad. La profundidad de lo entendido de la verdad, es mi propia profundidad, por que lo que yo entiendo es mi propia intimidad, es la propia profundidad que soy capaz de alcanzar; y como lo entiendo es la propia diversidad con respecto a otras intimidades, aún en la claridad de la evidente objetividad de la verdad de lo inteligido. De allí, que el aquinate diga que Dios es más intimo a nosotros que nosotros mismos, puesto que es más uno con nuestra intimidad, pues es evidente que entiende en absoluto la profundidad de nuestra intimidad por lo que conoce nuestro ser persona en absoluto, pues para él el misterio es inmediatamente develado, pues es Él mismo la raíz de ese misterio, pues es el mismo la verdad a alcanzar que nos da criterio de la profundidad de nuestra intimidad.

|

Comentarios

Exactly what I was looking for, appreciate it for posting.
Responder
Right here is the perfect site for everyone who hopes to understand this topic. You realize a whole lot its almost tough to argue with you (not that I personally would want to?HaHa). You certainly put a new spin on a subject which has been discussed for many years. Great stuff, just wonderful!
Responder
WOW just what I was searching for. Came here by searching for PERSONA
Responder

Estaba preparando un estudio biblico y encontre una ampliación en tus conceptos, he buscado confrontar tu opinión y muchas cosas que defines y explicas son valederas.

Si de casualidad tienes interes en el estudio biblico estaba preparandolo previa oración a Dios bajo el evangelio de Juan capitulo 13, del versículo 31-32, es Jesucristo hablando en tercera persona, es interesante que traigas a reflexión que ontologicamente ser persona supone una unión de  y espíritu; ser persona exige la espiritualidad para ser. la libertad en tanto propiedad de la voluntad,  del alma racional, es facultad del espíritu. ser propiamente persona.

Has definido desde un punto de vista filosófico los componentes del libre albedrio biblico en la persona, así como también el ser y sus componentes Espiritu, Alma y Cuerpo. Aunque claro para cualquier helenico esto es motivo de montar una dialéctica complicada.

Gracias por el aporte. 

Responder

asi k en tu opinion los que hablan en tercera persona son idiotas? solo porque no desean o no consideran necesario identificarse con el yo?

Responder

Asi es

Responder

y en resumen, por qué se habla en tercera persona????

Responder

me gusta la filosofia ,termino general ...antropologia...para poder comprender a los demas humanos...me encuentro ailada por nunca poder entender a oros...mc+3

Responder

muy bueno su comentario.

Responder

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes

Cerrar
Blogalaxia